Praga: ciudad de grandes encantos

Es muy difícil hablar de esta capital intentando resumirla, si solo los nombres que adopta, te llevan a imaginar todo lo que se puede visitar en ella. Praga, la capital de la República Checa, Ciudad Dorada, la ciudad de las cien torres o la ciudad de Kafka. Llegar a ella fue como entrar a un cuento de hadas, caminar sus calles y ver sus edificios te transportan a un cuento mágico, adornada de colores otoñales que realzan aun más su belleza.

Llegamos sin itinerario, guía o bus turístico para recorrerla, si debo admitir que previamente me leí cuanta guía pude encontrar para no perderme ningún detalle. Salimos a caminar por nuestra cuenta por la ciudad vieja, uno de los barrios más pintorescos de Praga, aquí se destacan: la plaza de la ciudad vieja, en la torre del ayuntamiento su reloj astronómico, uno de los más bonitos del mundo, observando tranquilamente sus detalles, cada hora en punto, pasan las figuras de los doce apóstoles; la iglesia nuestra señora de Tyn (si no te indican por donde se accede, te pasarás toda una tarde buscando su entrada, su vista nocturna es impresionante).

En esta plaza nos encontramos los tours gratuitos con sus paraguas (tours guiados en tu idioma, tras finalizar el recorrido, haces un aporte económico, en proporción a como haya sido el guía) el nuestro fue muy divertido y sobre todo educativo, me sentí leyendo un libro de historia resumido en unas horas y es que si algo tiene Praga, es HISTORIA.

Muy cerquita de la plaza vieja está la Torre de la Pólvora, usada para guardar pólvora en el siglo XVII, de ahí se debe su nombre. Al otro lado del rio Moldava se encuentra el barrio Malá Strana, unidos por el puente de Carlos, el puente más antiguo y famoso de Praga, pero sobre todo uno de los más impresionantes que haya visto hasta ahora. Al cruzarlo quedé enamorada de sus vistas. Les aconsejo cruzarlo a primera hora de la mañana, estuvimos sobre las 9:00 y ya había mucha gente, después de las 11:00 es casi imposible admirarlo.

Mala Strana es un barrio encantador, con artistas callejeros, pudimos visitar el muro de John Lennon, también la Catedral San Nicolás, construida al estilo barroco con una belleza majestuosa; se dice que Mozart tocó el órgano de esta catedral; la iglesia del niño Jesús de Praga, el Loreto, y perderse por sus callejuelas es descubrir rincones impresionantes.

Tomamos el funicular y subimos al Monte Petrin con sus preciosos jardines y la Torre Petrin, que al ser el mirador más alto de Praga, te dará la mejor vista de toda la ciudad. El castillo de Praga es el más grande del mundo, dentro de este, se encuentra el callejón del oro, con sus casitas de colores y tiendas de souvenirs y en el número 22 vivió el escritor Kafka durante una corta temporada. Otro lugar que recomiendo visitar en Praga es la Catedral de San Vito.

Algo muy peculiar que tras 200 años de catolicismo obligatorio en la República Checa, es poder encontrar en Praga una iglesia en cada esquina, dada las tantas iglesias y tan pocos cristianos, ha de sorprender que muchas de ellas sean en la actualidad, hoteles, museos, restaurantes, y en su época hasta club de striptease o bailarinas exóticas.

Si eres cervecero Praga es tu ciudad, encontrarás cerveza buena y más barata que el agua. Nosotros probamos la cerveza negra de U-Fleku, la cervecería más antigua y recomiendo no irte de Praga sin visitarla (el local te sirve la cerveza sin llegar a ordenarla). Soy de probar la comida típica de cada lugar que visito y en otoño ya entrado el frio, encontrarás vino caliente, algo muy curioso para nosotros, pero dada las temperaturas, te das cuenta que es una excelente idea. (nuestro favorito llevaba canela); obviamente probamos el plato nacional vepřo-knedlo-zelo, cerdo asado con pasta y col y el postre nacional el pastel tradicional trdelnik (un dulce hecho de una masa de harina que se revuelca sobre una bandeja llena de harina de nueces y azúcar. Una vez recubierto, este dulce se pasa por las brasas hasta que queda crujiente) y que lo podrás encontrar en cada esquina.

Algo que no te puedes perder al visitar Praga, es conocer el barrio judío y sus seis sinagogas, también el monasterio de Santa Inés y el cementerio judío. Sin duda una de la visita más impactante de Praga es la famosa casa danzante, una parada obligatoria. Sé que volveré a esta capital que me dejó enamorada, Praga sigue gritando a lo largo de la historia…

Por Svelty de Jesus Rapozo